PERIODISTA POLÍTICO
VS. POLÍTICO PERIODISTA
Elementos para una discusión sobre el periodismo y la
política.
La política está grabada en el Adn del periodismo. No es concebible, en el
buen sentido, un periodista que no acepte la política, así como tampoco es
aceptable la privación de la política en el ejercicio de la ciudadanía. El ser
humano, como individuo político (el zoon politikon, el animal político desde
Aristóteles) es el hombre vinculado con la sociedad, dotado de la condición de
ciudadanía y de la estructura ética indispensable para actuar en conjunto con
los demás individuos para la búsqueda del bien común.
Por consiguiente, la política le es inherente. Y en una profesión que no
puede desligarse del altruismo, como es la del comunicador periodista, sí que
es importante comprender el asunto de la política, muchas veces venido a menos
e incluso descalificado por críticos no bien informados.
El problema está en el error de confundir la política vinculada con la
excelencia ética y la politiquería o la baja política. Una actividad tan
desacreditada y cuestionada como la política, a lo largo y ancho del planeta,
por obvias razones no debería aceptarse como parte del periodismo o como tarea
correspondiente al buen periodismo. Hecha esta aclaración, es preciso advertir
cómo en el discurrir de la sociedad humana, en todas las épocas y desde cuando
el periodismo comenzó a manifestarse como actividad dotada de entidad e
identidad propias, su influjo ha sido determinante.
Así, por ejemplo, en los tiempos del advenimiento de las ideas de la
racionalidad ilustrada, habría sido imposible que se hubieran propagado sin el
periodismo. En la Independencia de los Estados Unidos, en la Revolución
Francesa, ambas a fines del Siglo Dieciocho, sin la prensa, sin publicaciones
políticas, habría sido imposible la difusión de los principios y valores
libertarios e independentistas. Nunca habrían salido de núcleos privados, de
tertulias políticas y literarias, de sociedades casi clandestinas, hasta
convertirse en movimientos que trazaron nuevos rumbos a la historia. En las
provincias de la Nueva Granada, fue también el periodismo el que actuó de modo
decisivo para que las ideas de libertad no fueran reservadas al modo de pensar
y actuar de minorías ilustradas, sino que se extendieran por medio de los
periódicos hasta alcanzar diversos estamentos de la sociedad. A propósito, quiero
citar una ponencia reciente sobre Antonio Nariño, el Precursor y al tiempo el
fundador del periodismo de opinión en la Nueva Granada.
(Ver apartes del artículo en referencia)
Por supuesto que en las relaciones con la política el periodismo ha tenido
momentos conflictivos. Sobre todo cuando, como lo hemos planteado, más que
periodismo político se ha dejado que haya políticos periodistas.
Valga decir, cuando el periodismo ha pasado a rebajarse, a la condición de
pretexto para hacer política. En tales condiciones, pierde independencia, sacrifica
la libertad y disminuye de modo dramático la credibilidad y la confiabilidad,
pues se deja arrastrar por la política degradada.
Con todo, hacer política, en el sentido de contribuir al bienestar de los
asociados, a la solución de los problemas de la sociedad, a la comprensión y la
identificación del sentido verdadero de los hechos, es parte de la responsabilidad
social del periodismo. ¿Pero cómo, entonces, asegurar que en tiempos de debate
electoral, como los actuales, el periodismo no se desvíe de sus fines éticos y
no se pliegue a los intereses de los políticos, no importa si sean legítimos y
recomendables? ¿Cómo garantizar la independencia crítica frente al poder, la
fama y el dinero? He ahí el problema central, en torno al cual es razonable que
sigamos dialogando.
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