lunes, 9 de septiembre de 2019

PERIODISMO Y POLÍTICA


PERIODISTA POLÍTICO VS. POLÍTICO PERIODISTA

Elementos para una discusión sobre el periodismo y la política.

La política está grabada en el Adn del periodismo. No es concebible, en el buen sentido, un periodista que no acepte la política, así como tampoco es aceptable la privación de la política en el ejercicio de la ciudadanía. El ser humano, como individuo político (el zoon politikon, el animal político desde Aristóteles) es el hombre vinculado con la sociedad, dotado de la condición de ciudadanía y de la estructura ética indispensable para actuar en conjunto con los demás individuos para la búsqueda del bien común.

Por consiguiente, la política le es inherente. Y en una profesión que no puede desligarse del altruismo, como es la del comunicador periodista, sí que es importante comprender el asunto de la política, muchas veces venido a menos e incluso descalificado por críticos no bien informados.

El problema está en el error de confundir la política vinculada con la excelencia ética y la politiquería o la baja política. Una actividad tan desacreditada y cuestionada como la política, a lo largo y ancho del planeta, por obvias razones no debería aceptarse como parte del periodismo o como tarea correspondiente al buen periodismo. Hecha esta aclaración, es preciso advertir cómo en el discurrir de la sociedad humana, en todas las épocas y desde cuando el periodismo comenzó a manifestarse como actividad dotada de entidad e identidad propias, su influjo ha sido determinante.

Así, por ejemplo, en los tiempos del advenimiento de las ideas de la racionalidad ilustrada, habría sido imposible que se hubieran propagado sin el periodismo. En la Independencia de los Estados Unidos, en la Revolución Francesa, ambas a fines del Siglo Dieciocho, sin la prensa, sin publicaciones políticas, habría sido imposible la difusión de los principios y valores libertarios e independentistas. Nunca habrían salido de núcleos privados, de tertulias políticas y literarias, de sociedades casi clandestinas, hasta convertirse en movimientos que trazaron nuevos rumbos a la historia. En las provincias de la Nueva Granada, fue también el periodismo el que actuó de modo decisivo para que las ideas de libertad no fueran reservadas al modo de pensar y actuar de minorías ilustradas, sino que se extendieran por medio de los periódicos hasta alcanzar diversos estamentos de la sociedad. A propósito, quiero citar una ponencia reciente sobre Antonio Nariño, el Precursor y al tiempo el fundador del periodismo de opinión en la Nueva Granada.

(Ver apartes del artículo en referencia)

Por supuesto que en las relaciones con la política el periodismo ha tenido momentos conflictivos. Sobre todo cuando, como lo hemos planteado, más que periodismo político se ha dejado que haya políticos periodistas.

Valga decir, cuando el periodismo ha pasado a rebajarse, a la condición de pretexto para hacer política. En tales condiciones, pierde independencia, sacrifica la libertad y disminuye de modo dramático la credibilidad y la confiabilidad, pues se deja arrastrar por la política degradada.

Con todo, hacer política, en el sentido de contribuir al bienestar de los asociados, a la solución de los problemas de la sociedad, a la comprensión y la identificación del sentido verdadero de los hechos, es parte de la responsabilidad social del periodismo. ¿Pero cómo, entonces, asegurar que en tiempos de debate electoral, como los actuales, el periodismo no se desvíe de sus fines éticos y no se pliegue a los intereses de los políticos, no importa si sean legítimos y recomendables? ¿Cómo garantizar la independencia crítica frente al poder, la fama y el dinero? He ahí el problema central, en torno al cual es razonable que sigamos dialogando.



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