Teclado
¿QUÉ DICEN DE LA
CRISIS DEL CIVISMO?
Por JUAN JOSÉ GARCÍA POSADA
En el fuego graneado al que se
someten los candidatos a la Alcaldía de Medellín durante los mal llamados
debates por televisión, ha faltado más énfasis en lo esencial, que es la
reconstrucción de la estructura moral y ética. Los aspirantes a la elección han
sido explícitos, generosos y hasta redundantes en sus respuestas sobre
seguridad, movilidad, infraestructura, empleo y, claro, el tema infaltable del
tren de la 80. Al hablar de educación han hecho más énfasis en la ampliación de
cobertura y en la construcción de colegios y aulas, pero dejan vacíos, lagunas,
sobre lo que sería un proyecto para la recuperación de las costumbres, el
comportamiento ciudadano, el respeto a los demás, la tolerancia y la necesaria correlación
entre derechos y deberes.
La ciudad está afrontando una
gravísima emergencia en materia de ética. Al fenómeno ya insoportable del
bloqueo por insuficiencia y estrechamiento injustificable de vías, se le suma
el modo incivil, vulgar, retador, ofensivo, prepotente que suelen exhibir
muchísimos individuos, incluidos tipos dizque dotados de solvencia cultural,
que se sienten dueños y señores excluyentes del espacio público y facultados
para injuriar a todo vecino al que acosan porque para cuando el semáforo está
en rojo, usa como transeúnte un paso de cebra, pone la direccional para cambiar
de carril o hace cualquier maniobra prudente. El agravio con palabrotas y desafíos
a que se den hasta bala era algo inaudito en una ciudad en la que nos
ufanábamos de no copiar los modos de obrar de cierta capital.
Son malas costumbres que, por
obvias razones, no van a corregirse con la apelación ingenua a la anacrónica
Urbanidad de Carreño, pero que deberían inquietar a los administradores para
que emprendan una estrategia radical con las familias y el sistema educativo.
Un Alcalde, como gobernante, debería ser el titular de un magisterio
fundamental en cuestiones cívicas. Educar es gobernar.
No extrañemos que en las mal
llamadas redes sociales se propaguen el matoneo, el insulto, la injuria y la
grosería desbocada de usuarios maleducados. Así se comportan en la vida diaria
en hogares, colegios, universidades y empresas. La realidad virtual es un
espejo de la que se vive día a día en las calles.
Desde el primer día de su
mandato, el nuevo Alcalde debería comenzar con la convocación general a ejecutar
una campaña intensiva, amplia, permanente y del mayor alcance para reeducar a
niños, jóvenes, adultos y hasta ancianos sobre valores, principios y equilibrio
entre deberes y derechos. Vendrán muchas intervenciones de los candidatos.
Quienes las organizan, ojalá cojan el toro por los cuernos y planteen lo que es
más apremiante. Medellín, con maestros, padres de familia y estudiantes, está
mostrando un vergonzoso fracaso en materia de educación cívica.